Producción bovina: el dato que promete una transformación en el país
El momento de la ganadería bovina en el país continúa siendo inmejorable a nivel de producción general. Del mismo modo, también por una demanda instalada no solo en el mercado interno (más allá de las variaciones en el consumo por habitante, atendibles principalmente a una cuestión de poder adquisitivo), sino en cuanto a las exportaciones cada vez más sólidas y diversificadas en todo el mundo.
Ahora bien. Una mirada hacia el interior profundo de la producción permite inferir un hallazgo relevante en función del futuro.
El consultor de mercados cárnicos Ignacio Iriarte admite que, si bien se atraviesa una etapa de reconfiguración marcada por una menor actividad en las plantas frigoríficas, el dato para contrastar aparece con la compensación de un peso récord de las reses obtenidas.
“La fuerte caída interanual de la faena en este julio se ubica un 12 % por debajo de igual período de 2025. Durante los primeros siete meses del corriente año, la faena acumuló 7,1 millones de cabezas; esto es, una contracción del 9,9 % respecto al mismo período del año previo. Sin embargo, el volumen de carne producido no ha retrocedido en la misma proporción, ya que la producción de carne acumulada, de 1,69 millones de toneladas, cae solo 6,8 % en razón del sorprendente incremento del peso medio de faena”, explica.
Este indicador clave alcanzó los 244 kilos en el mismo julio, posicionándose unos 11 kg por encima de la marca de hace un año y 14 kg arriba del registro del mismo mes del año 2024.
“¿Cuáles son los motivos? El incremento en el peso medio de faena responde a factores tanto estructurales como económicos. En la dinámica de faena actual se observan más novillos, que elevan el peso promedio, y menos vacas, que lo disminuye. Además, todas las categorías llegan a las plantas de faena más pesadas”, sostiene.
A nivel del negocio, las relaciones de precios han forzado —y a la vez facilitado— este proceso. Iriarte lo describe de esta manera: “La diferencia de compra-venta es muy negativa y empuja a los recriadores, a los invernadores y a los feedloteros a procurar diluir ese efecto negativo extendiendo el período de engorde”.
Lic. Ignacio Iriarte, consultor de mercados cárnicos.
A este incentivo se le suma que la relación entre el precio del ganado y el de alimento es considerada excepcionalmente favorable. “Vale aclarar que esta tendencia excede las fronteras locales, ya que en casi todas las ganaderías importantes del mundo se registra un fuerte aumento en el peso de faena”, compara.
Sobre la producción futura, el analista es optimista: “Todo indica que el porcentaje de preñez en el servicio 2025 ha sido muy satisfactorio, así como la parición 2026, con destete en 2027, será buena”.
En este sentido, una referencia es la Cuenca del Salado. Según un reciente informe del INTA se determinó que, sobre una muestra de 164.000 vacas en 17 partidos, la preñez se ubicó en el 89,4 %, lo que representa el índice más alto detectado en los últimos 9 años. Más: con una merma preñez-destete estimada en el 9,4 %, se prevé que la cantidad de terneros producidos en el corriente año sea el registro más elevado de los últimos 15 años para la zona.
“Esto se explica porque, mientras a nivel general el stock de vientres retrocedió a fines del año pasado, en la Cuenca del Salado las vacas aumentaron un 0,15 % en comparación con el período previo”, sostiene Iriarte.
De todas maneras, esta lupa puesta en una zona determinada no debe dejar de lado lo que sucede en el resto del país. Pese a los excelentes resultados reproductivos en la región central bonaerense, Iriarte pide cautela al analizar el panorama en el territorio. “Los buenos índices de preñez al tacto han sido generalizados en todo el país, aunque a nivel nacional, y según datos oficiales, las existencias al momento del último servicio en la primavera 2025 eran de 500.000 vacas menos respecto de la misma estación de 2024”, detalla.
En otras palabras, esta realidad de contar con mejores índices de preñez, pero sobre un stock de vacas menor, modera las expectativas inmediatas de crecimiento en la zafra de terneros.
Según el especialista, basándose en registros oficiales y en los datos provisionales de la primera campaña de vacunación contra la aftosa 2026, la cantidad de terneros destetados en el corriente año rondará los 14,5 millones de cabezas, un volumen similar al de los dos años anteriores. Para los próximos ciclos, el escenario proyectado continuará una senda de estabilidad antes de dar un salto cuantitativo.
“El destete 2027, con una mejor preñez, pero con un rodeo de vacas todavía bajo, podría ser muy parecido, o levemente más alto, al de los tres años anteriores”, considera.
“Quiero decir: el verdadero repunte de la producción ganadera nacional requerirá tiempo de maduración. Un aumento significativo en el número de terneros destetados habría que esperarlo recién para 2028, cuando eventualmente podrían combinarse —en el servicio 2026— buenos índices de preñez con un stock de vientres en recuperación”, concluye.
fuente: La Nueva






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