Proyecto Agro: cómo es la aplicación que ayuda a la toma de decisiones
Ian Sebalt y Juan Ignacio Rodríguez Mariani, hijos de pequeños y medianos productores de campos del sudoeste bonaerense, junto a Lucas Bazán –los tres estudiantes de la Universidad Nacional del Sur– desarrollaron una aplicación basada en inteligencia artificial que permite detectar problemas nutricionales en el ganado a partir del análisis de imágenes, con el objetivo de brindar una herramienta accesible y de uso cotidiano para el sector agropecuario.
La iniciativa, conocida como “Proyecto Agro” y publicada semanas atrás por La Brújula 24, replicando un artículo que compartió la UNS en su página Web y redes sociales, surge como respuesta a una necesidad concreta del campo y busca facilitar la toma de decisiones productivas mediante tecnología aplicada.

En ese sentido, Lucas Bazán, uno de los alumnos que participó en el desarrollo, explicó que “desde la concepción del proyecto notamos que excedía lo académico y era una herramienta real que ayuda a los ganaderos o encargados del campo ya que la idea surgió a partir de un problema real que tenían las familias de Juan e Ian”.
En cuanto al proceso técnico, señaló que “no fue un proyecto sencillo, la primera complicación que tuvimos fue encontrar un modelo de reconocimiento de imágenes para posteriormente entrenarlo en el contexto específico que estábamos trabajando, requiriendo, además, que este modelo funcione sin conexión a internet y con la potencia limitada de un celular, ya que quisimos que esté al alcance de cualquier persona siendo el único requisito contar con un celular”.

En el informe especial publicado por este diario digital, Bazán detalló que el desarrollo se realizó utilizando “Python como lenguaje, TensorFlow Keras para la manipulación del modelo durante la preparación, nutriéndolo con datos de entrenamiento, en este caso fotos, que fueron provistas por Gerónimo De Leo, profesional del INTA con una clasificación previamente determinada”.

A partir de ese trabajo, explicó que “como no contábamos con un número muy elevado de imágenes debimos dividir este índice de condición corporal en clases, de manera tal que el modelo pueda tener una efectividad aproximada al 80%, lo cual fue visto como un resultado súper positivo e incluso superando las expectativas tanto del lado del INTA como por parte de los trabajadores del campo con quienes estuvimos haciendo pruebas”.
Además, indicó que el sistema analiza “cuestiones físicas del animal como lo son las caderas, costillas y otras inserciones musculares”. Respecto al funcionamiento, remarcó que “el objetivo es que la aplicación sea utilizada por productores de todo tipo, tanto grandes como pequeños y medianos en todo el país y para esto la diseñamos pensando en que su usabilidad sea lo más sencilla posible”.

En esa línea, describió el proceso: “se abre la aplicación, en la pantalla principal se encuentra la información relevante sobre análisis previos, se toma la fotografía, se selecciona la vaca y se obtiene casi instantáneamente el resultado del índice calculado junto con una recomendación”, destacando que “Proyecto Agro no requiere de ningún conocimiento técnico para su uso y aplicación”.
En relación al impacto, sostuvo que “actualmente no está distribuida pero realizamos pruebas en el entorno familiar y fueron muy positivas”, y agregó que en contextos adversos “esta herramienta puede ser soporte en la toma de decisiones ayudando en el día a día para decidir sobre alimentación, manejo o distribución del ganado”.

Asimismo, subrayó que “la influencia de las sequías fue muy grande siendo que sufrimos las consecuencias en carne propia y por lo tanto la gravedad del problema y la necesidad de encontrar una herramienta para ayudar”.
Bazán planteó la proyección del desarrollo al afirmar que “en los tiempos que vienen la incorporación de los sistemas y la integración de los sectores tecnológicos con el agro va a ser fundamental”, y adelantó que “a futuro, nos gustaría mejorar el modelo para disminuir la cantidad de clases y por lo tanto ser más precisos”, además de incorporar nuevas funciones.

Y sobre la experiencia, concluyó que “generar algo que puede dar soporte a familias como las nuestras es una sensación muy satisfactoria” y que el proceso permitió comprender que “hay mucho más por realizar” en la aplicación de tecnología al ámbito rural.
La idea es simple pero potente: una foto tomada en el campo pueda decir algo que antes dependía solo del ojo experto. En ese cruce entre necesidad real y tecnología accesible es donde el proyecto empieza a tomar una dimensión más allá del aula. Si algo deja en claro la experiencia es que el camino recién se inicia y que, con estas herramientas, el vínculo entre el agro y la innovación no es una promesa, sino algo que se incorpora a la práctica cotidiana.

fuente: La Brujula 24






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