Enrique De Rosa sobre el caso de Coronel Suárez: "El objetivo fue infligir un dolor eterno"
El brutal caso ocurrido en Coronel Suárez, donde un hombre asesinó a su hijo de cuatro años y luego se quitó la vida dejando una carta dirigida a su expareja, generó conmoción nacional y abrió interrogantes profundos sobre la violencia extrema. Para comprender esta conducta, el psiquiatra y psicoterapeuta Enrique De Rosa brindó un análisis detallado en el aire de "Bahía Hoy", por La Brújula 24.
De Rosa, uno de los especialistas más reconocidos del país en conducta criminal, explicó que este tipo de hechos suelen responder a un móvil preciso: la venganza. “Es tan elemental como la brutal carta que le escribe. Lo que primaba era el deseo de su vida, la exesposa. Eso era todo, estaba por delante de cualquier otra cosa”, sostuvo. Según su mirada, el agresor buscó infligir un dolor insoportable y eterno, por encima del vínculo con su propio hijo.
Tras escuchar la lectura de la carta, el psiquiatra señaló que el texto expone con crudeza la intencionalidad del homicida. “Es el mensaje de un dios destructor que busca vengarse y quiere dejarlo en claro. Quiere disponer del poder de destruir completamente la vida de esa mujer y dejarla encadenada a un dolor eterno”, afirmó. En su análisis, el hombre construyó una realidad paralela donde él se ubica como juez supremo, capaz de decidir sobre la vida y la muerte.
De Rosa también respondió a la pregunta que surge con frecuencia en la calle: ¿alguien que comete algo así necesariamente tiene una enfermedad mental? Su respuesta fue categórica. “Las enfermedades mentales están subrepresentadas en los homicidios. Que la conducta sea anormal no la convierte en una patología. Este sujeto planea perfectamente el hecho. Si hubiese sobrevivido, sería plenamente imputable”, aclaró. Y recordó que más del 90% de los crímenes son cometidos por personas sin trastornos psiquiátricos graves.
Respecto al daño emocional causado a la madre, el especialista subrayó que la carta está orientada a garantizar que el sufrimiento sea permanente. “Le presagia que cada vez que vea a un chico con guardapolvo va a recordar a su hijo. Ese es el goce del acto: hacerle doler para siempre”, analizó. Para De Rosa, esa previsión del sufrimiento ajeno es una de las claves más reveladoras del caso.
Al ser consultado sobre la posibilidad de prevenir hechos de esta magnitud, el psiquiatra advirtió que si bien no siempre hay señales claras, en muchos casos sí existen indicadores que suelen minimizarse. “Hay comportamientos violentos que son peligrosos para la sociedad y deben ser controlados, incluso sin saber si terminarán en un homicidio. Hay que dejar de mirar solo la patología psiquiátrica y empezar a evaluar riesgos”, sostuvo. Recordó además que en esta situación puntual había advertencias previas hechas por la madre.
fuente: LB24






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